Piel y Yo: la piel, bien explicada
Maquillaje

Maquillaje que no se mete en las arrugas: lo que cambié

Cristina Vidal
Por Cristina VidalRedactora de Piel y Yo

Publicado el 9 de septiembre de 2026 · 4 min de lectura

La foto de la comunión de mi ahijada fue el aviso. Salí con la base metida en cada línea de la sonrisa y un acabado de cartón que no me pegaba nada. En el espejo de casa aquello no se veía así.

Esponja, brochas, polvera abierta y base de maquillaje sin etiqueta sobre un tocador
Menos producto, texturas más fluidas y los polvos solo donde de verdad hacen falta.

Por qué el maquillaje se mete en las arrugas

Por tres motivos que se suman: la piel madura está más seca y absorbe el producto de forma desigual, las bases de mucha cobertura son espesas y se acumulan en los pliegues, y nosotras tendemos a poner más cantidad justo donde queremos disimular.

El maquillaje no crea arrugas. Pero aplicado sobre una piel seca y en capas gruesas, las subraya con precisión de rotulador.

Lo que cambió el resultado

Preparar la piel de verdad. Hidratante, esperar unos minutos y luego maquillaje. Esos minutos de espera hacen más que cualquier prebase cara.

Menos producto. Ahora uso la mitad que antes y lo concentro en el centro de la cara, difuminando hacia fuera. Los laterales casi no lo necesitan.

Texturas fluidas. Cambié la base mate de alta cobertura por una fluida, y muchos días salgo con una hidratante con color y nada más. La piel se ve piel, no superficie pintada.

Aplicar con los dedos o con esponja húmeda. El calor de los dedos funde el producto sobre la piel y la esponja húmeda se lleva el exceso. La brocha, en mi caso, lo deja encima.

Los polvos, con cuentagotas

Durante años me empolvaba la cara entera para fijar el maquillaje. Era exactamente lo que estaba marcando las líneas del contorno de los ojos.

Ahora los polvos van solo en la zona T, y ni eso todos los días, con una brocha pequeña y presionando en lugar de arrastrar. El resto de la cara se queda sin ellos y agradece la luz.

Corrector: menos es más

Debajo del ojo, dos puntitos pequeños hacia el lagrimal y difuminar con el dedo anular. Nada de triángulos generosos ni de fórmulas de mucha cobertura y larga duración, que se cuartean a media mañana.

Y si el párpado está seco, una capa finísima de crema antes de nada evita casi todo el problema.

Tres cosas que he dejado de hacer

Retocar encima. A media tarde añadía base sobre la que ya estaba cuarteada. Ahora presiono con un pañuelo de papel para retirar el exceso de grasa y, como mucho, doy un toque de colorete.

Maquillarme con prisa. Casi todos mis desastres han sido con el abrigo puesto. Cinco minutos de más en el cuarto de baño se ven en la foto.

Fiarme del espejo del baño. Esa luz amarilla lo perdona todo. Desde que me doy el repaso final junto a la ventana, las sorpresas en las fotos se han acabado.

El resto de la cara

El colorete en crema devuelve algo que se pierde con los años: color propio. Se pone con los dedos sobre la mejilla y se funde con lo que haya debajo.

En labios, las fórmulas hidratantes y las barras cremosas favorecen más que los mates de larga duración, que acentúan las líneas verticales y resecan.

No es que ahora salga perfecta en las fotos. Es que salgo yo, que era justo lo que echaba de menos.

Cristina Vidal
Cristina Vidal

Escribo en Piel y Yo sobre cuidado de la piel y belleza a partir de los 40, desde mi propia experiencia y con los pies en el suelo. Pruebo las cosas antes de contarlas y digo también lo que no me ha funcionado.